martes, 11 de noviembre de 2014

Depósito Legal


El depósito legal es la obligación, impuesta por ley u otro tipo de norma administrativa, de depositar para una o más bibliotecas ejemplares de las publicaciones editadas en un país.
El depósito legal tiene como objetivo la recopilación del patrimonio cultural e intelectual de cada país, con el fin de ponerlo a disposición de los ciudadanos. Se trata, pues, de un medio que garantiza la conservación de toda la producción editorial y debe ser contemplado como un bien democrático que asegura a los ciudadanos de hoy, y a las generaciones futuras, el acceso al legado intelectual con fines de información e investigación.
Son objeto de depósito legal, todas las obras bibliográficas, sonoras, visuales, audiovisuales y digitales, producidas o editadas en España, por cualquier procedimiento de producción, edición o difusión y distribuidas en cualquier soporte, tangible o intangible.
Dos son las grandes novedades que incorpora esta ley. Por una parte, el editor, de no existir como depositante, extraña anomalía en una ley de depósito legal, pasa a ser el sujeto depositante básico. Por otra, da respuesta al archivo de los recursos en internet. La base para el archivo de los recursos en internet y para los recursos con soporte físico tangible es la misma: conservar y difundir el patrimonio bibliográfico, en nuestro caso además, en toda su diversidad lingüística.
El papel del editor como sujeto depositante central va a significar una gran mejora de las colecciones custodiadas por los centros, ya que permitirá que los documentos ingresen íntegros, que las publicaciones seriadas no queden faltas de fascículos y, finalmente, que se ingrese todo lo que se edita en España, aún cuando no haya sido impreso o producido fuera de su territorio. Esta modificación permite también que las colecciones de las bibliotecas centrales de las comunidades autónomas respondan a la realidad de su mundo editorial.

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lunes, 3 de noviembre de 2014

¿Cómo diseñar la portada? (II)

En el anterior post os mostramos los elementos básicos que forman la cubierta de un libro e hicimos hincapié en la importancia de dejar el sangrado y márgenes de seguridad correspondientes. Hoy vamos a hablar sobre qué elementos debemos incluir en la portada, la cara frontal del libro.

Podéis incluir tantos elementos como queráis, no hay límites. Los más básicos son el título de la publicación, el nombre del autor y el nombre y/o logotipo de la editorial. Otros elementos que se suelen incluir en la portada de un libro son el título de la colección, el número de edición y el nombre de los editores del contenido, en el caso de libros académicos.



Consejos:

La portada es lo que más atrae a los lectores, por esta razón debemos crear una portada atractiva con ilustraciones y diferentes tipografías que incite al lector a leer el libro. El aspecto estético del diseño de las portadas es muy importante, por esa razón tenemos que dedicar tiempo en pensar cómo colocar todos los elementos para una fácil comprensión.


Como ya dijimos es muy importante dejar sangrado y utilizar imágenes de alta calidad para una obtener un buen resultado. En cuanto a la tipografía, se pueden combinar diferentes tipos de letra para facilitar la lectura y hacer la portada más atractiva. Pero, no nos volvamos locos con la tipografía: menos es más.  Otras opciones interesantes son variar el formato de la letra (negrita, cursiva o subrayado) o combinar diversos colores. Pero siempre que combinemos colores, debemos asegurarnos que el texto es legible, por ejemplo no pondremos letras amarillas sobre un fondo naranja ya que es imposible apreciar el texto. Por último la portada debe ser limpia, así que des de Publish Printing aconsejamos añadir los elementos justos y dejar márgenes de aproximadamente 1cm para cada elemento.